23 ene 2010

El fin del mundo

Según numerosas profecías, la especie humana está condenada. Así lo han vaticinado durante siglos varios profetas. Muchos de ellos creían que el fin del mundo tendría lugar en 2000, pero llegó ese año y no pasó nada. Sin embargo, según los fatídicos augurios de otras tantas profecías, no podemos relajarnos mucho. El cambio climático, la guerra contra el terrorismo internacional y las amenazas procedentes del cielo son algunos de los nuevos jinetes del Apocalipsis. ¿Hay un resquicio para la esperanza? ¿Es todo un mito? ¿Qué nos aguarda a corto plazo?


Hace algunos milenios alguien, rompiendo las barreras lógicas y las espaciotemporales, tuvo una visión, una revelación que atribuyó a entidades sobrenaturales, a las que se responsabilizaba de todo cuanto no se comprendía. La comunicó a los miembros de su tribu y aguardaron a que se cumpliera. Así nació la profecía. Si las visiones eran nefastas, los pueblos invocaban a sus dioses para obtener su protección o el aplazamiento de los malos designios. Desde entonces las cosas no han cambiado tanto.



“Los mitos hablan de un origen, de un punto de partida. Todas las cosmogonías han justificado la creación y la aparición del ser humano sobre la Tierra de una u otra forma. Y la mayoría, aceptando ese punto, cree que un día habrá un final, cree que se concluirá un ciclo. La vida que un día nació un día morirá. Y la responsabilidad de que suceda está en manos de los dioses, que, al fin y al cabo, también fueron los creadores”. Veamos dos ejemplos de ello: numerosas tribus de Oceanía conservan la creencia de que el mundo será destruido por el fuego o las aguas, dos de los elementos con los que puede fusionarse el alma o la esencia del ser vivo tras la muerte para unirse con la Divinidad. Por su parte, los persas –en concreto, los seguidores del zoroastrismo– creían que el fin de los tiempos llegaría a través del fuego. Desde el punto de vista profético debemos distinguir entre dos finales: el de la Tierra y el de la humanidad. Nuestro planeta ya ha vivido otras extinciones: por ejemplo, la de los dinosaurios hace 65 millones de años. En tradiciones como la inca, la maya, la hopi y otras de carácter chamánico, el fin se contempla como una purificación, como un punto y seguido. El planeta y sus elementos se “recolocan”, evolucionan o incluso castigan al ser humano que lo maltrata. Después, la vida sigue, aunque no para todos. En cambio, para la tradición judeocristiana, que tantos profetas y tantos augurios nos ha dejado, el fin es total, devastador, y procede del exterior. Se supone que una entidad sobrenatural nos castigará y extinguirá la vida. Ahora bien, en nuestro caso, de no ser por el Apocalipsis de San Juan, ¿donde quedarían las profecías apocalípticas?







21 ene 2010

¿Existe vida después de la muerte?

Hay una vida después de la muerte? Es una pregunta que todos se hacen. Quizás no hoy... pero algún día, necesariamente. Tal vez mañana, debido a alguien cercano, a una amiga que se está yendo para siempre. Y esa hora, también vendrá para nosotros.

Algunos dicen: « Quizás haya algo, ya veré cuando esté allá. ¿ Porqué preocuparme hoy? »
Otros pasan toda su vida preparando ese encuentro con el más allá, preparando la eternidad, ya que tanta importancia tiene.
Pero sin duda todos nosotros sentimos repulsión al pensar en la muerte, ya que estamos hechos para la vida. Por eso es muy útil aclarar lo que sabemos de la vida después de la muerte.
Entre todas las respuestas tan diferentes que se nos proponen... ¿cual creer, en quién creer? Los materialistas, los « ateos », dicen « todo termina con la muerte, solamente el mundo sigue girando ».
Los partidarios de la reencarnación dicen « Hay varias vidas sucesivas, hasta que lleguemos a ser El Gran Todo y que no respiremos más la vida (nirvana) ».
Los judíos, los musulmanes y los cristianos creen que después de esta vida hay una vida eterna de felicidad junto a Dios. Los cristianos, particularmente, dicen que resucitaremos con nuestro cuerpo, como Jesucristo.

Los ECM o Experiencias de Casi-Muerte no son muy frecuentes, se dan en ciertas situaciones límites y muy especiales, pero ¿son visiones de la muerte? o simplemente son alucinaciones de la mente en un estado crítico.

¿Qué sucede cuando morimos?

La creencia general es que cuando morimos el lazo que nos unía con nuestro cuerpo vivo se rompe y nuestra alma se desprende hacia un camino, supuestamente al cielo, al purgatorio o al infierno según la vida terrenal que
llevamos.

En el camino hacia el paraíso vemos nuestra vida de forma rápida, según los testigos, donde nos muestran lo malo y lo buenos de nuestra vida sin ningún reproche o castigo por estas.

Muchas personas han llegado ha ciertos puntos en su "viaje", normal
mente no pasan completamente el túnel. Pero quienes "atraviesan el portal", dicen haber visto ciudades de belleza inenarrable, sentimiento de amor y paz permanente inigualable para un ser vivo y como si esto fuera poco, no sienten dolor alguno y tienen mucha claridad mental. Normalmente los que llegan a estas etapas no quieren regresar, pero alguien les dice que no ha llegado el momento de su muerte. También les dan a elegir entre quedarse o volver a la vida terrenal, tal vez muchas personas eligen lo primero pero nunca nos enteraremos.El regreso es desagradable, pero cuando lo hacen, sienten que su forma de pensar ha cambiado notablemente, aprecian más la vida y no temen tanto a la muerte.

Conclusión

La gran mayoría de las personas le tienen miedo a la muerte, tal vez por ignorancia y falta de conocimientos sobre lo que nos puede pasar; o tal vez el miedo a la muerte nos llegue por un instinto natural, la naturaleza humana no la acepta.
Lo único que podemos hacer es vivir lo que mejor podemos y sabemos vivir, la VIDA, y esperemos lo inevitable lo mejor que podamos, tal vez la muerte no es tan fea como la pintan.

20 ene 2010

Magia Negra


  • Es la ciencia oculta que se aplica al mal. Esta ciencia apunta a inducir cambios en la realidad provocando daños físicos o no físicos a los demás a través de acciones e invocaciones realizadas con la voluntad de quien las practica. De esta definición se deducirá que la magia negra tiene como propósito causar daño.
    Pero ¿Qué es el daño? ¿Es algo malo o no? Cuantas veces para solucionar algún mal causamos un daño menor, pero un daño al fin. Por ejemplo: un médico para eliminar una gangrena de una pierna, recurre a su amputación (un daño menor) para evitar la muerte del paciente (daño mayor). Por eso la definición de daño pasa a ser subjetiva. ¿Podemos entonces aceptar la ejecución de un mal menor para evitar un mal mayor? Para responder a esta pregunta hay que realizar una evaluación profunda, analizando cada caso y considerando a su vez cual es el bien superior buscado y cuál es el mal menor inevitable.

    En algunas culturas invocar a diablos y conjurar espíritus malignos es absolutamente normal, por lo que las ceremonias negras forman parte del ritual religioso. En cambio en el occidente el diablo es el opuesto a Dios, es el oponente, el mayor enemigo de los hombres, y para la ciencia, los que piensan que los demonios son reales se los considera psicópatas.

    La magia negra esta sometida a preconceptos, por lo que su verdadero significado es difícil de comprender.
    Según la filosofía hindú todo el universo esta creado por tres dioses principales y su existencia se debe a ellos y tienen bajo su gobierno a los dioses menores. Estos tres dioses: Brhama: que es el creador supremo, Vishnú: que es el que sostiene la vida, el supremo amor, y Shiva:, que es el demoledor.

    Estos dioses se unen en un baile eterno, y en cada compás hay un tiempo para cada uno. Al marcar el tiempo final, el despiadado Shiva logra separar el espíritu de la materia. El espíritu no puede ser degradado por lo que vuelve a su estado original, es decir de quietud.

    Durante su vida, el hombre pasa por un camino de juegos, de mezclas, de interacciones y de impacto de poderes que provienen de estos dioses. Aunque también el sujeto puede liberarse de las cadenas que lo unen al universo material, fundiéndose con su único dios y con su energía. Shiva no puede obtener los espíritus alumbrados, solo extiende su poder sobre toda la materia. Los hombres sabios, estudian y descubren los secretos para que los ciervos de Shiva atiendan sus plegarias, pero saben también que el manejo de esta energía es peligroso.
    Algunos sabios, que existían en el occidente, consiguieron usar este tipo de energías, pero el dominio de la Iglesia romana y su legado judeocristiano los incriminó, los persiguió para exterminarlos físicamente y mancilló sus memorias.

Miles de herejes, llamados así por la Santa Inquisición fueron lanzados a sus sagradas llamas. Pero aunque la iglesia admitió sus culpas y errores, la realidad demuestra que estos hechos no son más que las reiteradas destrucciones, que la humanidad realiza contra sí misma.
Parece ser que a pesar de las ceremoniosas afirmaciones que se realizan a favor de la vida, la misericordia, y el bien, la historia se edifica sobre la sangre de los íntegros.
Aquellos que tengan en sus manos el poder harán lo que fuera necesario para mantenerlo y cometerán cualquier acción, por terrible que sea, si se sienten amenazados. Mas tarde, buscaran respuestas para justificar sus acciones y así la historia se creará basada en mentiras. De estas mentiras nacerán las obsesiones, que deberemos desechar para poder llegar a la verdad. En el cosmos convergen todas las fuerzas y son ordenadas según las decisiones de su creador. Este universo es superior a cualquier interpretación humana.

En esta inmortal danza de los tres dioses, germina la vida y ésta se nutre de la misma mente.

19 ene 2010

Los sueños

Desde la antigüedad los sueños han sido considerados una forma de contacto con la divinidad y la mejor forma de vaticinar eventos futuros.
Los sueños nos traen cada noche universos insólitos, personajes misteriosos, visiones infernales o angelicales, episodios maravillosos que no podríamos vivir despiertos.
Soñar es abrir una puerta de la mente. Todas las esperanzas, ambiciones, deseos, miedos, fantasmas, amigos, tiempos buenos y malos residen allí, son parte de la mente primitiva y constituyen una vía de acceso a realidades que están más allá del alcance de la lógica, han sido objeto de estudio a través de los siglos y forman una parte importante del psicoanálisis moderno.

Sabemos que tus sueños son únicos. Ninguna otra persona puede tener tus antecedentes, tus emociones, o tus experiencias. Cada sueño se conecta con su propia "realidad". Por lo tanto, al interpretarlos, es importante ponerlos en el contexto de tus experiencias y vida personal.

Recuerda que un sueño unifica al cuerpo, mente, y espíritu. Provee conocimientos sobre nosotros mismos y medios para la exploración de la propia personalidad. Si comprendes tus sueños, te habrás conocido y entendido un poco mejor y puedes llegar a conocer y mejorar aspectos de tu propia personalidad.

Los sueños parecen ser una manera por la cual el subconsciente considera, clasifica y procesa todos los problemas que se encuentran en la vida despierta. Muchas personas piensan que todo lo que se ha dicho sobre la mente y el psicoanálisis, relacionado con la interpretación de los sueños, son tonterías, pero no deberíamos caer en el error de pensar que se trata de una seudociencia. El trabajo de famosos psicoanalistas como Freud y Jung ha ayudado a miles de personas normales y sanas, por no mencionar los muchos casos de perturbaciones mentales graves. Sus hallazgos pueden ser aplicados de una forma sencilla a la propia experiencia de cada uno. Al igual que los médicos pueden tratar enfermedades físicas graves y enseñar al mundo en general las reglas básicas de la higiene personal o del hogar, también los psicólogos han enseñado a personas bien equilibradas, como pueden conocerse a sí mismas y llevar una vida más feliz.

Los sueños se constituyen de pensamientos del soñador. Es muy difícil, si no imposible, interpretarlos si no se conoce al soñante. Para reconocer el significado, es necesario conocer los "antecedentes" de la persona. Por esta misma razón, la mejor interpretación la puede dar el mismo soñante. El diccionario de símbolos en los sueños es sólo una guía para desarrollar esta labor.